El fic Frente al destino estará sujeto a modificaciones. Cada capítulo tendrá junto al título, la indicación si ha sido corregido y extendido. Muchas gracias.
martes, 13 de diciembre de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
¡¡Gracias!!
¡¡Hola!! Les agradezco a todos el haberme acompañado en ésta locura de mi imaginación. A los chicos que comentaron, y también a los que prefirieron no mostrarse. A todos.
Si les ha gustado los invito a conocer otro fic de Robert. La paparazzi.
Como es un fic que envío personalmente por mail les dejo mi correo. Estaré encantada de hacerlo.
lourdescmbn77@gmail.com
¡¡Muchas gracias!!
Si les ha gustado los invito a conocer otro fic de Robert. La paparazzi.
Como es un fic que envío personalmente por mail les dejo mi correo. Estaré encantada de hacerlo.
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¡¡Muchas gracias!!
Capítulo XX Destinados
Capítulo XX
Destinados
Me quedé con Robert abrazada y me dormí. Cuando desperté la habitación estaba en penunbras. Me moví para ver el reloj, las once de la noche. Había dormido mucho, lo necesitaba. Me levanté despacio recordando lo que había dicho el médico, a Robert le haría bien dormir. Me dirigí a la cocina y me preparé un café, la verdad que no tenía ganas de comer quería verlo despierto al fin. Llamé a Lizzi, le conté todo y me dijo que vendría a la una de la madrugada, tenía un show y debía presentarse esta noche. Me llevé la taza de café a la habitación y encendí la televisión sin voz, quería estar cerca de él por si despertaba pero dormía como un ángel. Me senté cerca de la ventana, era un barrio tranquilo, pero las pocas luces que podía ver adornaban los jardines e iluminaban la calle. Una calle angosta, poco concurrida, como habíamos elegido los dos. Todo lo habíamos elegido juntos porque habíamos pensado que así ibamos a estar. Despiés toda esa serie de hechos, que él, que yo ... Estuvieron a punto de tirar todo por la borda. Mi culpa, su culpa, que importaba. Estaba aquí y para quedarme.
Se movió, embocé una sonrisa, la más grande que tenía. Me acerqué y caminé a gatas por la cama, se había dado vuelta. Esperé pero sus ojos estaban cerrados, tenía los labios entreabiertos y su abdomen se movía por su respiración, todo normal. Estaba aún vestido, pero ni modo que lo ayudara a cambiarse parecía tener un profundo sueño. Mi celular vibró, lo tenía sin tonos por Robert y mi miedo a despertarlo. Era Lizzi. Había terminado más temprano, esta vez no se había quedado a tomar algo con los chicos de la banda, quería saber de Robert. Estaba realmente preocupada.
Se quedó conmigo hasta las cuatro de la mañana, aunque insistió en que comiera un par de sandwiches, no logró que preparara algo más sustancioso. Antes de retirarse se acercó a la cama y lo observó. -¿Sabes?- Me dijo. -Yo lo hubiera defendido también, por eso te entiendo. No se si hubiera buscado esa manera, quizas una peor. Pero cuando uno le tocan a la persona que quiere ser vuelve una leona. -No esperé que las cosas llegaran a tanto, se desencadenaron y ya no tuve control.- Le contesté. Se quedó pensando y luego agregó. -Cuando era pequeño, me perseguía a todos lados, no había lugar que no me siguiera. Y cuando mi madre lo quería castigar por alguna travesura o porque le tiraba del cabello a Victoria, yo lo escondía en mi habitación, debajo de la cama, hasta que pasara la furia. Cuando había tormenta, y tenía tres años, golpeaba mi habitación trayendo su oso y yo le hacia un lugar y se dormía.
Un día un novio mío me dijo no se que cosa horrible, él estaba en la acera con los amigos, se acercó y lo increpó. -¿Edad?- Pregunté yo conmovida. - Dieciseis. - ¿Y que ocurrió?- Bueno, mi hermano no sobresalía por ser Arnold Schwarzenegger. - Rió. -Recibió una señora golpiza. -Lizzi, si supiera que sería mejor que desapareciera de su vida lo haría.- Lo se, pero justamente es lo contrario. Crees que no se que sienten los dos, basta verlos juntos. Leslian la convivencia es difícil, es un tire y afloje de ambos. Van a tener que poner de cada uno. Pero una cosa estoy segura, ustedes no pueden seguir caminos separados.¿Crees que fue solo casualidad que se encontraran? Un aeropuerto, Les... Es inmenso, y luego Cam que ha querido presentarlos. Hay una mano mágica en esto. Yo creo que están destinados.- Yo también lo creo Lizzi...- Me abrazó, y la acompañé hasta la puerta. -Cuídamelo.- Lo haré.- ¿No te irás verdad?- No ya nada me separará de él...-
Me duché, me puse mi pijama y me acosté al lado de él, dentro de poco amanecería y Rob seguía durmiendo. Me dormí sin demora apoyando mi cuerpo en él. No se que hora eran cuando unos brazos me rodearon. Abrí los ojos y vi su rostro pegado al mío. Me acarició y casi imperceptiblemente, aún con los ojos cerrados me susurró. -¿Te has quedado Les? - Si- ¿Hasta cuando?- Para siempre.... - Me abrazó más fuerte. -Lesli...- Dijo apenas con un hilo de voz. - Yo solo quería dormir, no quería verte partir de mi vida.- Rob.- Dije acariciando sus mejillas. -Pudo pasarte algo grave. - ¿Por eso te quedaste?- No, ya había decidido quedarme.- ¿De verdad?- Si, de verdad. Te amo demasiado...- Acaricié sus labios con mi pulgar. Se incorporó para quedar arriba mío. Me dió un beso suave en la boca. Me acomodé mejor debajo suyo y repartí besos en la comisura de sus labios. -Yo también...- Siguió susurrándome. -Te amo, lamento haberte dicho lo que te dije y dejarte ir, lamento la borrachera, yo... no me acuerdo de mucho.- Ya no me interesa Rob. No hablemos de eso. Yo también te amo, y prometo escucharte cuando me dices algo.- Mordí su labio inferior suavemente, sintiendo su lengua entreabrir mi boca. Necesitaba ese beso. -Mmmm Rob, te voy a comer todo. - Dije intentando quitarle la ropa. -No.... yo necesito antes un baño...- ¿Te puedo ayudar?- Me encantaría.-
Juntos nos fuimos a la ducha y mientras abría el grifo del hidro se desvistío. Me reuní con él bajo la lluvia tibia. -Te amo Rob.- ¿Mucho? -Mucho.- Acaricié su pecho y sus vellos, sus hombros, su espalda. Por fin lo tenía otra vez. El me acariciaba mientras me besaba alternado besos en mi cuello. Tomó mis pechos y los llevó a la boca, lamiendo y besándolos. Ya no había nada que nos pudiera separar, ni el timbre de nuestra casa, ni el sonido de celulares, ni que se quemara todo. Su boca volvió a mi boca. No besamos apasionadamente, con tantas ganas acumuladas. Mis manos resbalaron por su abdomen. Deslicé mis labios cada vez más abajo. -No... Leslian... ahora no. Estoy ardiendo por ti, ha pasado tiempo sin hacerte el amor... Días, para mi eternos.- Para mi también Robert...-Alzó mis piernas a su cintura y me apoyó contra la pared. -Joder Leslian, ahora si que no voy a aguantar. -¿Tu crees que yo si?- Dije fricionando su miembro contra mi.
Tomó con una de sus manos mi muslo y con la otra se apoyó en la pared. Se notaba que no tenía demasiada fuerza. Había dormido mucho. Seguramente no me lo decía. pero no estaba como siempre. Lo ayudé pegando mi espalda a la pared. Entró en mi de un solo movimiento. Los dos gemimos. -Mi amor extrañé tenerte dentro mío...- Oh... Si... Les. Esto quiero para toda mi vida...- Comenzó a embestirme lento y profundo, a medida que pasaban los segundo incrementó el ritmo. Apreté sus hombros, mientras su boca se deleitaba con mis labios, lamía y besaba a la vez. -Rob, muévete fuerte, me encanta....- ¿Así mi amor?- Me dijo acelerando con fuerza contra mi. -¿Asi es como te gusta?- ¡Si, Dios! - Les, mi amor, te amo.... te amo...- ¡Qué bien amor... Eres un Dios follando...- ¿Aún un poco débil?- Dijo sonriéndo entre mis labios. - Si por Dios... Aún como sea... Eres fantástico... Sigue... -¡Oh! ¡Si! Les... No... Ay... No puedo más...- Se aferró a mis muslos y gritó. -¡Ohhh Joder!- A los segundos me hizo llegar. Fue maravilloso sentirlo adentro y temblando una vez más. Nos abrazamos, mientras nos besábamos acariciando nuestras lenguas. Me dejó de pie sin dejar de abrazarme. Cerré el grifo, y nos sumergimos en el jacuzzi felices los dos por nuestra reconciliación. Lo ayudé a enjabonarse y el a mi. Por supuesto... terminamos haciendo el amor otra vez...
Había pasado un mes desde nuestra reconciliación, Dylan vendría en un par de días. Rob estaba armando algunas cosas en el estudio de grabación, era un atardecer lluvioso. Decidí tirarme en el sillón a leer. - Desde la puerta del living me miró, desenredaba un cable. -¿Qué miras?- Le dije seductora. - A ti - ¿Y que ves?- Me sonrió. -¡Vamos dime que ves!- Dije divertida. Se acercó despacio y se puso en cuclillas al lado mío. -Veo ... a la mujer que amo.- Me depositó un beso suave en los labios. -Mmm... ronroneé tomándolo de la nuca y acercando sus labios. -¿Sabes que veo lo mismo? Pero además veo... el hombre... que me va hacer... gozar y gritar... por largo rato...- Rió moviendo la cabeza. -Bueno eso de largo rato, va a depender de ti...- ¿Asiiiii?- Si. ¿Se te ocurre algo?- No sabes todo lo que se me ocurre, tengo una frondoza imaginación- Nuestras bocas se buscaron con desesperación. Se trepó al sillón rápidamente. Nos quitamos la ropa en segundos. Y en segundos el living se llenó de la hermosa melodía de nuestros gemidos.
Es difícil manifestar lo que se siente. Esa felicidad que nadie puede opacar. Porque estás con él. Con el hombre que amas. Ya no importa por lo que tendrás que pasar, él es tu objetivo, tu mitad. No podía pedir más. Lo tenía a él entre mis brazos, se había cruzado en mi destino y yo en el de él. Aprenderíamos todo lo que nos faltaba aprender, pero estaba segura de que la única forma de hacerlo sería juntos...
Destinados
Me quedé con Robert abrazada y me dormí. Cuando desperté la habitación estaba en penunbras. Me moví para ver el reloj, las once de la noche. Había dormido mucho, lo necesitaba. Me levanté despacio recordando lo que había dicho el médico, a Robert le haría bien dormir. Me dirigí a la cocina y me preparé un café, la verdad que no tenía ganas de comer quería verlo despierto al fin. Llamé a Lizzi, le conté todo y me dijo que vendría a la una de la madrugada, tenía un show y debía presentarse esta noche. Me llevé la taza de café a la habitación y encendí la televisión sin voz, quería estar cerca de él por si despertaba pero dormía como un ángel. Me senté cerca de la ventana, era un barrio tranquilo, pero las pocas luces que podía ver adornaban los jardines e iluminaban la calle. Una calle angosta, poco concurrida, como habíamos elegido los dos. Todo lo habíamos elegido juntos porque habíamos pensado que así ibamos a estar. Despiés toda esa serie de hechos, que él, que yo ... Estuvieron a punto de tirar todo por la borda. Mi culpa, su culpa, que importaba. Estaba aquí y para quedarme.
Se movió, embocé una sonrisa, la más grande que tenía. Me acerqué y caminé a gatas por la cama, se había dado vuelta. Esperé pero sus ojos estaban cerrados, tenía los labios entreabiertos y su abdomen se movía por su respiración, todo normal. Estaba aún vestido, pero ni modo que lo ayudara a cambiarse parecía tener un profundo sueño. Mi celular vibró, lo tenía sin tonos por Robert y mi miedo a despertarlo. Era Lizzi. Había terminado más temprano, esta vez no se había quedado a tomar algo con los chicos de la banda, quería saber de Robert. Estaba realmente preocupada.
Se quedó conmigo hasta las cuatro de la mañana, aunque insistió en que comiera un par de sandwiches, no logró que preparara algo más sustancioso. Antes de retirarse se acercó a la cama y lo observó. -¿Sabes?- Me dijo. -Yo lo hubiera defendido también, por eso te entiendo. No se si hubiera buscado esa manera, quizas una peor. Pero cuando uno le tocan a la persona que quiere ser vuelve una leona. -No esperé que las cosas llegaran a tanto, se desencadenaron y ya no tuve control.- Le contesté. Se quedó pensando y luego agregó. -Cuando era pequeño, me perseguía a todos lados, no había lugar que no me siguiera. Y cuando mi madre lo quería castigar por alguna travesura o porque le tiraba del cabello a Victoria, yo lo escondía en mi habitación, debajo de la cama, hasta que pasara la furia. Cuando había tormenta, y tenía tres años, golpeaba mi habitación trayendo su oso y yo le hacia un lugar y se dormía.
Un día un novio mío me dijo no se que cosa horrible, él estaba en la acera con los amigos, se acercó y lo increpó. -¿Edad?- Pregunté yo conmovida. - Dieciseis. - ¿Y que ocurrió?- Bueno, mi hermano no sobresalía por ser Arnold Schwarzenegger. - Rió. -Recibió una señora golpiza. -Lizzi, si supiera que sería mejor que desapareciera de su vida lo haría.- Lo se, pero justamente es lo contrario. Crees que no se que sienten los dos, basta verlos juntos. Leslian la convivencia es difícil, es un tire y afloje de ambos. Van a tener que poner de cada uno. Pero una cosa estoy segura, ustedes no pueden seguir caminos separados.¿Crees que fue solo casualidad que se encontraran? Un aeropuerto, Les... Es inmenso, y luego Cam que ha querido presentarlos. Hay una mano mágica en esto. Yo creo que están destinados.- Yo también lo creo Lizzi...- Me abrazó, y la acompañé hasta la puerta. -Cuídamelo.- Lo haré.- ¿No te irás verdad?- No ya nada me separará de él...-
Me duché, me puse mi pijama y me acosté al lado de él, dentro de poco amanecería y Rob seguía durmiendo. Me dormí sin demora apoyando mi cuerpo en él. No se que hora eran cuando unos brazos me rodearon. Abrí los ojos y vi su rostro pegado al mío. Me acarició y casi imperceptiblemente, aún con los ojos cerrados me susurró. -¿Te has quedado Les? - Si- ¿Hasta cuando?- Para siempre.... - Me abrazó más fuerte. -Lesli...- Dijo apenas con un hilo de voz. - Yo solo quería dormir, no quería verte partir de mi vida.- Rob.- Dije acariciando sus mejillas. -Pudo pasarte algo grave. - ¿Por eso te quedaste?- No, ya había decidido quedarme.- ¿De verdad?- Si, de verdad. Te amo demasiado...- Acaricié sus labios con mi pulgar. Se incorporó para quedar arriba mío. Me dió un beso suave en la boca. Me acomodé mejor debajo suyo y repartí besos en la comisura de sus labios. -Yo también...- Siguió susurrándome. -Te amo, lamento haberte dicho lo que te dije y dejarte ir, lamento la borrachera, yo... no me acuerdo de mucho.- Ya no me interesa Rob. No hablemos de eso. Yo también te amo, y prometo escucharte cuando me dices algo.- Mordí su labio inferior suavemente, sintiendo su lengua entreabrir mi boca. Necesitaba ese beso. -Mmmm Rob, te voy a comer todo. - Dije intentando quitarle la ropa. -No.... yo necesito antes un baño...- ¿Te puedo ayudar?- Me encantaría.-
Juntos nos fuimos a la ducha y mientras abría el grifo del hidro se desvistío. Me reuní con él bajo la lluvia tibia. -Te amo Rob.- ¿Mucho? -Mucho.- Acaricié su pecho y sus vellos, sus hombros, su espalda. Por fin lo tenía otra vez. El me acariciaba mientras me besaba alternado besos en mi cuello. Tomó mis pechos y los llevó a la boca, lamiendo y besándolos. Ya no había nada que nos pudiera separar, ni el timbre de nuestra casa, ni el sonido de celulares, ni que se quemara todo. Su boca volvió a mi boca. No besamos apasionadamente, con tantas ganas acumuladas. Mis manos resbalaron por su abdomen. Deslicé mis labios cada vez más abajo. -No... Leslian... ahora no. Estoy ardiendo por ti, ha pasado tiempo sin hacerte el amor... Días, para mi eternos.- Para mi también Robert...-Alzó mis piernas a su cintura y me apoyó contra la pared. -Joder Leslian, ahora si que no voy a aguantar. -¿Tu crees que yo si?- Dije fricionando su miembro contra mi.
Tomó con una de sus manos mi muslo y con la otra se apoyó en la pared. Se notaba que no tenía demasiada fuerza. Había dormido mucho. Seguramente no me lo decía. pero no estaba como siempre. Lo ayudé pegando mi espalda a la pared. Entró en mi de un solo movimiento. Los dos gemimos. -Mi amor extrañé tenerte dentro mío...- Oh... Si... Les. Esto quiero para toda mi vida...- Comenzó a embestirme lento y profundo, a medida que pasaban los segundo incrementó el ritmo. Apreté sus hombros, mientras su boca se deleitaba con mis labios, lamía y besaba a la vez. -Rob, muévete fuerte, me encanta....- ¿Así mi amor?- Me dijo acelerando con fuerza contra mi. -¿Asi es como te gusta?- ¡Si, Dios! - Les, mi amor, te amo.... te amo...- ¡Qué bien amor... Eres un Dios follando...- ¿Aún un poco débil?- Dijo sonriéndo entre mis labios. - Si por Dios... Aún como sea... Eres fantástico... Sigue... -¡Oh! ¡Si! Les... No... Ay... No puedo más...- Se aferró a mis muslos y gritó. -¡Ohhh Joder!- A los segundos me hizo llegar. Fue maravilloso sentirlo adentro y temblando una vez más. Nos abrazamos, mientras nos besábamos acariciando nuestras lenguas. Me dejó de pie sin dejar de abrazarme. Cerré el grifo, y nos sumergimos en el jacuzzi felices los dos por nuestra reconciliación. Lo ayudé a enjabonarse y el a mi. Por supuesto... terminamos haciendo el amor otra vez...
Había pasado un mes desde nuestra reconciliación, Dylan vendría en un par de días. Rob estaba armando algunas cosas en el estudio de grabación, era un atardecer lluvioso. Decidí tirarme en el sillón a leer. - Desde la puerta del living me miró, desenredaba un cable. -¿Qué miras?- Le dije seductora. - A ti - ¿Y que ves?- Me sonrió. -¡Vamos dime que ves!- Dije divertida. Se acercó despacio y se puso en cuclillas al lado mío. -Veo ... a la mujer que amo.- Me depositó un beso suave en los labios. -Mmm... ronroneé tomándolo de la nuca y acercando sus labios. -¿Sabes que veo lo mismo? Pero además veo... el hombre... que me va hacer... gozar y gritar... por largo rato...- Rió moviendo la cabeza. -Bueno eso de largo rato, va a depender de ti...- ¿Asiiiii?- Si. ¿Se te ocurre algo?- No sabes todo lo que se me ocurre, tengo una frondoza imaginación- Nuestras bocas se buscaron con desesperación. Se trepó al sillón rápidamente. Nos quitamos la ropa en segundos. Y en segundos el living se llenó de la hermosa melodía de nuestros gemidos.
Es difícil manifestar lo que se siente. Esa felicidad que nadie puede opacar. Porque estás con él. Con el hombre que amas. Ya no importa por lo que tendrás que pasar, él es tu objetivo, tu mitad. No podía pedir más. Lo tenía a él entre mis brazos, se había cruzado en mi destino y yo en el de él. Aprenderíamos todo lo que nos faltaba aprender, pero estaba segura de que la única forma de hacerlo sería juntos...
martes, 1 de marzo de 2011
Capítulo XIX Vivir muriendo ( Segunda parte )
Capítulo XIX
Vivir muriendo (2 da parte)
Me duché y me puse un jeans y una sudadera roja, en ese momento, el ruido de unas llaves me sobresaltó. Tenía un nudo en el estómago. Apareció en la puerta de la habitación en un estado deplorable. Nos quedamos mudos, él con cara de angustia, yo con desesperación. Se sentó en la cama y se comenzó a quitar la ropa, era impresionante el olor a alcohol y a perfume... ni de él, ni del mío.
Rompí el silencio observándolo. -¿Dormiste con Katty Rob? - No.- No me mientas.- No Les.- ¿Dormiste con otra?- Se quedó mudo. Luego me miró, con los ojos de lágrimas. -Lo siento Leslian.... Lo siento tanto...- Me quedé mirándolo mientras las lágrimas caían por su rostro. Me detuve, inmóvil, sintiendo la sensación de hundirse el piso, como explicarlo... Me sentía como se debería sentir una persona que le arrancan todo, proyectos, la alegría, la vida.. Si así me sentí, prácticamente muerta.
-No llores.- Le dije. -Recuerda que los actores mienten con facilidad, eso fue lo que me dijiste, no creeré más en ti. - No, Leslian, por favor, no me refería ayer a los te amos que te dije, yo nunca mentí sobre mis sentimientos contigo.- Me quedé nuevamente callada. Se acercó. -Por favor hablemos, yo... no fue nada importante, casi ni la conozco, estaba borracho.- Seguí en silencio, como si hubieran desconectado mi respirador artificial. Luego me aparté. - Tengo que estar sola un momento Robert, vete a bañar.- Desapareció y me fuí a la cocina, necesitaba pensar. Si es que podía hacer eso, una persona como yo, que acababa de morir.
A los quince minutos, apareció en la cocina, con su jeans azul oscuro y una sudadera negra. -Les, por favor solo quiero que me escuches.- Salté de la silla y aparté el café que había preparado. Me dirigí al living y él me siguió. Tomé el teléfono, sin mediar palabra. Busqué la guía pequeña que estaba al lado y busqué un número. - Les... te lo suplico, háblame, dime algo insúltame, pero no te quedes así.- Marqué el número encontrado. - Buen día señorita necesito... necesitaría saber el horario de los vuelos a Buenos Aires.- Se avalanzó sobre mi, intentando abrazarme. -Súeltame Robert. Si la escucho señorita... ¿Entonces está segura que no hay nada para hoy?... Okey, entonces reservo el de mañana a las nueve... Le pasó mis datos.- Robert se cogio la cabeza entre las manos y se fue escurriendo hasta sentarse en el suelo.
Pasó cerca de dos horas sin moverse. Llamé a Lizzi y le conté, me dijo que vendría en cuanto se desocupara. Seguí con mis cosas, preparando todo para irme. Ni siquiera podía llorar, estaba en estado de shock. Lizzi llegó al par de horas, le abrí la puerta y me abrazó. -Lo lamento Les, se que es difícil una infidelidad, pero todas pasamos por eso. Porque solo no esperas para irte unos días más.- No, Lizzi lo amo con locura, no puedo estar cerca de él y..... - ¿Dondé está, ahora?- En la habitación, vé con él.- Lizzi desapareció, al rato después de guardar mis apuntes tirados y un libro que había empezado a leer, me acerqué a la puerta donde estaban. Y los escuché. -Lizzi voy a morirme.- No Rob, no te vas a morir. - ¡Porqué no me dices, no Rob, no se irá! Me dices que no me voy a morir, sabes que se irá esta vez, haz algo por favor, convéncela, la amo. - Rob.... No puedo decirle que se quede, la infidelidad cuando pasa... Es complicado. Todo depende. - Depende de que, dime que hago.- No lo se Rob. Depende de muchas cosas.- Me aparté muy triste, no podía verlo así. Es que lo quería por encima de todo.
Despúes que Lizzi se fue, no sin antes hablar conmigo y tratar de convencerme, me tiré en el sillón. Pensé en mi rabieta, pero solo quería protegerlo no quería que lo tocara nadie, no quería que lo hicieran sufrir, pero sin embargo era yo ahora quien lo estaba matando de tristeza. Porque sí, creía en sus te amos. Sí creía que estaba mal por mi. Lo sabía. De eso no dudaba, por eso había dejado todo. Era el hombre de mi vida, el hombre que me hacía sonreir solo de verlo dormido, el hombre que me hacia gozar como ninguno había hecho. Nunca había tenido parejas formales y eso creo que llevaba un aprendizaje. Pero solo necesitaba que me enseñara, que me tuviera paciencia, yo la había tenido con él. Me levanté y me dirigí a la habitación. Lo observé desde la puerta, estaba acostado hecho un ovillo dando la espalda. Rodeé la cama caminando y me senté a su lado. Estaba dormido. Que bello que era, estaba completamente enamorada de él. - Rob...- Tenemos que hablar, lamento todo lo que nos pasó.... yo..... te amo, y....- No se inmutó. Lo acaricié. -Rob... no voy a irme... porque te amo con toda mi alma... Hablémoslo.- Siguió sin moverse, y lo sacudí. - ¡Robert! ¿No quiéres escucharme?- Mis ojos viajaron a la mesita del velador. Me acerqué, y un blister plateado, llamó mi atención, lo tomé entre mis manos. Y leí... Valium. Rápidamente conté las píldoras que le faltaban, pero estaba vacío. Sabía que Robert no tomaba hacia tiempo, se ponía muy nervioso cuando iba a los casting. Me paré, corrí al teléfono y llamé a urgencias. Mientras pensaba cuantas pastillas habían quedado la última vez. Y recordé claramente, yo misma las había guardado cuando nos mudamos, eran tres.
Pero las había tomado todas. ¡Dios! Subí arriba de él tratando que despertará, mientras gritaba que lo amaba, que lo sentía, que no lo iba a dejar nunca. La ambulancia llegó a los diez minutos, le expliqué al doctor que no sabía el horario exacto de cuando él las había tomado, posiblemente una hora. El médico lo revisó, tratando de calmarme. - ¿Está segura que eran tres?- Si, si, si, yo se que había esas.- Terminó el examen, revisando las pupilas de sus ojos, el pulso y su respiración, y se dirigió a mi. -Tranquila señora, lo que pudo haber pasado de malo debería haber pasado a los pocos minutos de ingerirlas, ya no corre peligro de intoxicación. -¿Le harán un lavado de estómago?- No, todo lo contrario, despertarlo a la fuerza es contraproducente, su cuerpo le pide dormir. No se asuste, solo queda que despierte solo. Todo está normal, no se preocupe, aunque dormirá un día entero.-
Despedí al médico y volví con él, me recosté a su lado y me deslicé por su espalda hasta abrazarlo. Lo abracé fuerte. Luego murmuré. - Que dificil que es esto amor.... sentí que me moría... no me lo hagas otra vez....
Vivir muriendo (2 da parte)
Me duché y me puse un jeans y una sudadera roja, en ese momento, el ruido de unas llaves me sobresaltó. Tenía un nudo en el estómago. Apareció en la puerta de la habitación en un estado deplorable. Nos quedamos mudos, él con cara de angustia, yo con desesperación. Se sentó en la cama y se comenzó a quitar la ropa, era impresionante el olor a alcohol y a perfume... ni de él, ni del mío.
Rompí el silencio observándolo. -¿Dormiste con Katty Rob? - No.- No me mientas.- No Les.- ¿Dormiste con otra?- Se quedó mudo. Luego me miró, con los ojos de lágrimas. -Lo siento Leslian.... Lo siento tanto...- Me quedé mirándolo mientras las lágrimas caían por su rostro. Me detuve, inmóvil, sintiendo la sensación de hundirse el piso, como explicarlo... Me sentía como se debería sentir una persona que le arrancan todo, proyectos, la alegría, la vida.. Si así me sentí, prácticamente muerta.
-No llores.- Le dije. -Recuerda que los actores mienten con facilidad, eso fue lo que me dijiste, no creeré más en ti. - No, Leslian, por favor, no me refería ayer a los te amos que te dije, yo nunca mentí sobre mis sentimientos contigo.- Me quedé nuevamente callada. Se acercó. -Por favor hablemos, yo... no fue nada importante, casi ni la conozco, estaba borracho.- Seguí en silencio, como si hubieran desconectado mi respirador artificial. Luego me aparté. - Tengo que estar sola un momento Robert, vete a bañar.- Desapareció y me fuí a la cocina, necesitaba pensar. Si es que podía hacer eso, una persona como yo, que acababa de morir.
A los quince minutos, apareció en la cocina, con su jeans azul oscuro y una sudadera negra. -Les, por favor solo quiero que me escuches.- Salté de la silla y aparté el café que había preparado. Me dirigí al living y él me siguió. Tomé el teléfono, sin mediar palabra. Busqué la guía pequeña que estaba al lado y busqué un número. - Les... te lo suplico, háblame, dime algo insúltame, pero no te quedes así.- Marqué el número encontrado. - Buen día señorita necesito... necesitaría saber el horario de los vuelos a Buenos Aires.- Se avalanzó sobre mi, intentando abrazarme. -Súeltame Robert. Si la escucho señorita... ¿Entonces está segura que no hay nada para hoy?... Okey, entonces reservo el de mañana a las nueve... Le pasó mis datos.- Robert se cogio la cabeza entre las manos y se fue escurriendo hasta sentarse en el suelo.
Pasó cerca de dos horas sin moverse. Llamé a Lizzi y le conté, me dijo que vendría en cuanto se desocupara. Seguí con mis cosas, preparando todo para irme. Ni siquiera podía llorar, estaba en estado de shock. Lizzi llegó al par de horas, le abrí la puerta y me abrazó. -Lo lamento Les, se que es difícil una infidelidad, pero todas pasamos por eso. Porque solo no esperas para irte unos días más.- No, Lizzi lo amo con locura, no puedo estar cerca de él y..... - ¿Dondé está, ahora?- En la habitación, vé con él.- Lizzi desapareció, al rato después de guardar mis apuntes tirados y un libro que había empezado a leer, me acerqué a la puerta donde estaban. Y los escuché. -Lizzi voy a morirme.- No Rob, no te vas a morir. - ¡Porqué no me dices, no Rob, no se irá! Me dices que no me voy a morir, sabes que se irá esta vez, haz algo por favor, convéncela, la amo. - Rob.... No puedo decirle que se quede, la infidelidad cuando pasa... Es complicado. Todo depende. - Depende de que, dime que hago.- No lo se Rob. Depende de muchas cosas.- Me aparté muy triste, no podía verlo así. Es que lo quería por encima de todo.
Despúes que Lizzi se fue, no sin antes hablar conmigo y tratar de convencerme, me tiré en el sillón. Pensé en mi rabieta, pero solo quería protegerlo no quería que lo tocara nadie, no quería que lo hicieran sufrir, pero sin embargo era yo ahora quien lo estaba matando de tristeza. Porque sí, creía en sus te amos. Sí creía que estaba mal por mi. Lo sabía. De eso no dudaba, por eso había dejado todo. Era el hombre de mi vida, el hombre que me hacía sonreir solo de verlo dormido, el hombre que me hacia gozar como ninguno había hecho. Nunca había tenido parejas formales y eso creo que llevaba un aprendizaje. Pero solo necesitaba que me enseñara, que me tuviera paciencia, yo la había tenido con él. Me levanté y me dirigí a la habitación. Lo observé desde la puerta, estaba acostado hecho un ovillo dando la espalda. Rodeé la cama caminando y me senté a su lado. Estaba dormido. Que bello que era, estaba completamente enamorada de él. - Rob...- Tenemos que hablar, lamento todo lo que nos pasó.... yo..... te amo, y....- No se inmutó. Lo acaricié. -Rob... no voy a irme... porque te amo con toda mi alma... Hablémoslo.- Siguió sin moverse, y lo sacudí. - ¡Robert! ¿No quiéres escucharme?- Mis ojos viajaron a la mesita del velador. Me acerqué, y un blister plateado, llamó mi atención, lo tomé entre mis manos. Y leí... Valium. Rápidamente conté las píldoras que le faltaban, pero estaba vacío. Sabía que Robert no tomaba hacia tiempo, se ponía muy nervioso cuando iba a los casting. Me paré, corrí al teléfono y llamé a urgencias. Mientras pensaba cuantas pastillas habían quedado la última vez. Y recordé claramente, yo misma las había guardado cuando nos mudamos, eran tres.
Pero las había tomado todas. ¡Dios! Subí arriba de él tratando que despertará, mientras gritaba que lo amaba, que lo sentía, que no lo iba a dejar nunca. La ambulancia llegó a los diez minutos, le expliqué al doctor que no sabía el horario exacto de cuando él las había tomado, posiblemente una hora. El médico lo revisó, tratando de calmarme. - ¿Está segura que eran tres?- Si, si, si, yo se que había esas.- Terminó el examen, revisando las pupilas de sus ojos, el pulso y su respiración, y se dirigió a mi. -Tranquila señora, lo que pudo haber pasado de malo debería haber pasado a los pocos minutos de ingerirlas, ya no corre peligro de intoxicación. -¿Le harán un lavado de estómago?- No, todo lo contrario, despertarlo a la fuerza es contraproducente, su cuerpo le pide dormir. No se asuste, solo queda que despierte solo. Todo está normal, no se preocupe, aunque dormirá un día entero.-
Despedí al médico y volví con él, me recosté a su lado y me deslicé por su espalda hasta abrazarlo. Lo abracé fuerte. Luego murmuré. - Que dificil que es esto amor.... sentí que me moría... no me lo hagas otra vez....
jueves, 17 de febrero de 2011
Capítulo XIX Vivir muriendo ( Primera parte )
Capítulo XIX
Vivir muriendo
Al dia siguiente fuímos a elegir nuestra casa, nos quedamos con una muy bonita, muy espaciosa. Robert necesitaba un ambiente para grabar y ensayar con los amigos la posible banda que quería tanto. Arriba estaba nuestra habitación... Lejos de todo oído humano... Nos mudamos ese fin de semana y está demás decir que estrenamos cada rincón de esa casa. Una de esas noches de pasión, en la que habíamos hecho el amor y mirábamos un programa en la Tv, surgió el tema de la fiesta que tenía Rob. Sería mañana a la noche. Era una cena con actores. Insistió en que debía acompañarlo. No era que yo no me gustaba mostrarme con él, todo lo contrario era un orgullo. Pero cena, actores, Londres, significaba cruzarme con los Harry Potter. Y eso si no era de mi agrado. Finalmente accedí. Si lo sé, él tenía un gran poder de convicción, o yo estaba tan enamorada que imposible negarme a algo. Quizás ambas cosas... Fuímos esa tarde a elegir el vestido y demás atuendo. Me compré un vestido marfil de seda, largo, que dejaba mis hombros descubiertos.
Robert no había aprobado totalmente, pero lo consintió. Si fuera por él hubiese ido de hábito de monja. Por otra parte sabía que no me iba a separar de él y que cuidaría cada mirada sobre mi. Robert se vestiría con traje gris humo, corbata negra, y camisa blanca a rayas. Ufff me iba a matar esa noche...
A las nueve de la noche, bajamos del auto con Charles, asi se llamaba su guardaespalda. Nos habíamos caído bien sobre todo desde ese día del aeropuerto y lo principal es que apreciaba mucho a Rob. Atestaba de gente, muchísimas fans, muchísimos paparazzi. Después de saludar, Robert me guió hasta el salón. Nos sentamos en la mesa compartida con seis amigos. Entre ellos, amigos de toda la vida, actores que ya me había presentado Lizzi. Su guardaespalda daba vueltas por el hermoso jardín. Fue divertido compartir con todos ellos, sobre todo fue maravilloso contemplar la sonrisa de Robert por encontrarse con gente querida. Cuando terminamos de cenar y brindar ya era madrugada, la verdad que se había pasado el tiempo muy rápido. - ¿Quieres irte Les? - No.- Le respondí. -Les... ¿Quiéres ir al jardín?- Me preguntó en el oído muy seductor. -Me encantaría.- Una música suave se escuchaba de fondo, era una buena oportunidad para bailar con mi amor.
Cuando llegamos había varias parejas bailando lento. Me tomó de la cintura y me atrajó hasta él. Lo rodeé por el cuello y sus labios buscaron los míos. Pero cuando ya esa noche iba a ser perfecta...
-¡Rob! Gritaron unas voces. Me dí vuelta junto con él y Dios... ¡¡Allí estaban los benditos Harry Potter!!- Hola- Dijo Robert mientras se acercaban. Su guardaespalda se apartó dos metros para dejarnos hablar. - ¿Que es de tu vida Rob? Preguntó Tom, el malo de los magos. Parecía tan atento y símpático. Que curioso en la vida real los malos parecían los más buenos. Recordé a Rachel y lo que me dijo, quien sería el maldito que había insultado a Rob... El protagonista de Harry me miró y palmeandoló le dijo. - Buen gusto, linda chica.- Rob sonrió. - Si estamos muy enamorados.- Lo miré y sonreí. De pronto el chico pelirojo, el personaje amigo de Harry, lo miró sonriendo y le dijo con sorna. -Robert tu debes tener un problema con las mujeres que salen contigo, porque no sabes si es por fama o por tu cara de lindo.- Y buuuuenooo para que me provoca ¿No? Y le contesté. -Si en realidad Robert siempre tendrá esa duda si están con él por fama o por belleza, de eso tú si que no tienes duda será siempre por la fama.- ¡Porque mira que era feo el condenado! Robert apretó mi mano fuerte para que me callara. Me miró con desdén, aún sonriendo. ¡Evidentemente si la envidia fuera flor, los Potter serían un jardín! Me tranquilicé, sabía que a Robert le estaba molestando esta situación, pero no entendía porque no se daba vuelta y los dejaba plantados. El no los necesitaba. ¿Podría ser que a esta altura Rob pensara que eran mejores actores que él?Continuaron hablando sobre la premier de los Potter y como había sido de grandiosa. Todo era halago para ellos mismos. ¡Qué sobervios! El tonto saltó nuevamente. -Faltabas tú Robert con tus cordones de los tenis desatados.- Robert no contestó. El guardaespalda dirigió su mirada a mi, era increíble que ya me conociera. Mi angustia recorrió cada rincón de mi cuerpo. Lo estaba ofendiendo. ¿Porqué se creía con derecho a burlarse de como vestía Rob? Y le contesté... y si... era mi hombre, y yo era bien hembra para defenderlo. - Dime... Ehmm, ¿Tu nombre no te ubico?- ¿No me ubicas? Soy el mejor amigo de Harry, en el film.- Me quedé pensativa, y le respondí. - Mmm no, ehmm no vi Harry Potter... pero... alguna pelicula que hayas hecho luego, o... ¿Solo actuaste ahí? .- Quedó mudo. -Lo siento creí que tenías la suerte de Robert y te llovían propuestas.- Basta Leslian- Murnuró Rob, y agregó. -Nosotros nos vamos, que disfruten de la cena.- No Robert nosotros también.- Respondió el protagonista de Harry. -Mamaña debemos madrugar todos, hay compromisos.- Okey, que tengan suerte.- Estrechó la mano de cada uno y yo saludé con mi mano abriendo y cerrándola en señal de adiós. Nunca en mi vida fui taaan falsa para saludar.
Rob me llevaba arrastrando, estaba enojado conmigo. Casi llegando al auto recorrimos el jardín, había hermosas rosas, cercadas por alambre de púa. -¿Que hermosas Rob, pero porque el alambre?- Le pregunté. -Siempre puede haber un loco o desubicado que quiera destrozarlas. - Si tienes razón.- En eso una voz gritó. - ¡Robert!- Nos dimos vuelta, y si la noche no era completa sin la bruja de las brujas. Katty... Se acercó corriendo, mientras yo repetía en mis pensamientos « Ojala te caigas, ojala te caigas. » Pero no, yo de magia nada, así que llegó sana y salva hasta nosotros. - ¿Robbie, te ibas sin saludarme?- « Es por tu salud. » Pensé. Como si yo no existiera se acercó, lo abrazó, dándome la espalda a Charles y a mi. -Estás hermoso.- Le dijo sonriendo. Me miró de costado, como diciendo... « Jaja me lo he tirado antes que tu. » Entonces... la miré como diciendo... « Jaja y yo me lo estoy tirando ahora. » Siguió dando la espalda y me crucé de brazos. Robert estaba bastante incómodo, pero yo no era la culpable, no había comenzado esta guerra. Sus dedos fueron al rostro de Robert y acomodó un mechón de su cabello que caía en su frente. Comenzaba a estar furiosa con ganas de matarla.
De pronto observé la cola de su hermoso vestido arrastrando el piso. Miré a Charles y abrió los ojos, movió uno de sus dedos como diciendo noooooo, no lo hagas. Me agaché despacio y enganché la punta de la tela con el cerco de púas. Me levanté suavemente otra vez. - Rob, no me siento bien. ¿Nos vamos?- Si- Dijo Robert. - Bueno que te vaya bien querida...-Le dije con burla. Furiosa se dió vuelta para saludar a Rob y luego quizo marcharse rápido, pero el enganché de su vestido se lo impidió. Un sonido seco a rasgado acompañó el movimiento brusco. La cola del vestido quedó dividida en dos.
-Nooooo mi vestido es carísimo. - ¡Dios nena que horror! Le dije con espanto, y continué. - Rob déjale para un taxi esta chica no puede irse así...- Salió corriendo agarrando su vestido. Rob me miró enojado. - ¿Tu tienes que ver en esto?- No, como crees...- Se dirigió a Charles. -¿Sabes algo de ésto?- No he visto nada raro Robert.- Nos dirigimos al auto. No sin sentir los rezongos de Robert, que por supuesto no había creído nada de lo que dijimos. - ¡No quiero que te metas en mi vida!- Gritó. -¡Yo no he tenido problema con nadie del espectáculo!- Te defendí.- Protesté. -¡Pues no me defiendas!- Es que son envidiosos y falsos. -Leslian los actores en cierta manera somos falsos. ¿O que crees? ¿Qué decimos te odio y lo sentimos? ¿Decimos te amo y lo sentimos? De eso vivimos, de mentir. Habrá personas que lo toman como su forma de vida. Nos acostumbramos.- Me detuve antes de entrar al auto. -Entonces, cuantas veces me dijiste te amo sin sentirlo.- ¡Basta Leslian, no quiero pelear!- ¡Tu empezaste! -¡Pues tu termina!- Mira Robert no tengo quince años, no me vas a mandar ni a gritar, me voy sola en un taxi, si quieres quédate.- Leslian entra al auto.- No- Muy bien. Charles, acompaña a la señora hasta el hotel, yo me quedo.- Abrí mi boca lo más grande posible, y como tenía orgullo no le pedí que quería quedarme con él, ni tampoco que no me gustaba nada la idea de que se quedara solo. Me metí en el auto dando un portazo.
Llegué a la habitación, y me tiré en la cama vestida, tenía mucho sueño, estaba agotada, las riñas con Robert me dejaban estenuada. Me quedé dormida, en un breve tiempo.
( Perspectiva de Robert )
Me dirigí al salón buscando a mis amigos de la infacia, trataría de que se me fuera la rabia. Leslian no podía meterse en mis relaciones con otros actores yo sabía que no convenía, me provocaban a propósito y eso ella aún no lo entendía. Me quedé pensando en la frase que la disgustó. Si, era verdad que mentía actuando, y que era fácil hacerlo si así lo quería en mi vida privada... pero no a ella, a ella nunca le había mentido. Ni siquiera la primera vez que le dije que estaba enamorado de ella.
-¡Robert, tesoro! ¿Cómo estás?- Me dí vuelta hacia esa voz. Era Lucy, co estrella mía hace cuatro años en un cortometraje. -Lucy, que sorpresa. -¿Solito?- Si, mi mujer se sintió mal y se retiró. -¡Qué alegría verte! ¿Tomamos una copa?- Bueno yo...estaba buscando a Sam y a Eddie pero si, acepto.- Nos fuímos a una mesa y pidió un champagne. - No voy a tomar mucho Lucy, ya hice varias mezclas.- Okey solo un poco.- Llené su copa como buen caballero y luego la mía. -Cuéntame. ¡Qué éxito Crepúsculo, te felicito! Además, por el resto de las películas.- Gracias. ¿Tu que has hecho? Lamento no saber pero he estado ausente mucho tiempo.- No te preocupes, te puedo contar, tengo mucho tiempo disponible y... he venido sola.- Pues cuéntame entonces.
Así transcurrió una hora, la charla fue muy amena, salvo por un par de situaciones comprometedoras de parte de Lucy que no dejaba de mirar mis labios a cada momento que le hablaba. Cuando quise despedirme, las varias copas hicieron efecto. Intenté levantarme con un movimiento y el salón giró alrededor mío. Comencé a sentirme mal y mareado. -¿Cariño estás bien?- No, yo... me voy a pedir un taxi.- No Robert, de ninguna manera tengo el coche aquí. Además estás hermoso, como crees que te dejaría solo.- Me sonreí y acepté, la verdad que no estaba en condiciones de pedir ni un taxi, ni un canapé de atún.
Subí al auto no se como. Escuché que lo encendía. Y arrancó. Me daban vueltas todo, calles semáforos etc. Hasta que estacionó -Baja cariño.- Miré por la ventanilla del coche. -No, pero esta no es mi casa...- No Robert, es la mía pero tómate un cafe, por amor de Dios no puedes llegar así. -No... yo... tendría que irme...- Vamos Robert un par de minutos más. Te hará bien un café negro.-
Recuerdo vagamente estar sentado en el sillón de Lucy, y también de unos labios carnosos que besaban mi cuello y atrás de la oreja. Luego sus susurros cerca de mi boca, y el beso... Entreabrí los labios y empujó su lengua besándome apasionadamente, me puse muy duro, y...no recordé nada más.
Me desperté por el ruido de la calle, estaba en el sillón cama completamente desnudo. Me sobresalté cuando ella salió del baño. - Buen día. - Buen... día... yo no debí quedarme.- Me dolía la cabeza muchísimo, pero me levanté y me vestí tomando mi ropa del suelo. -Vamos Rob no es para tanto desayuna conmigo y luego le inventas algo a tu mujer. - No, yo te agradezco, debe estar preocupada yo... ¡Dios! No debí...- Sentí que aunque estaba vivo y despierto me iba muriendo de a poco. A Leslian no podía mentirle, lo sabía, y como decirle que había pasado la noche en brazos de otra mujer. Tomé el taxi. Ni siquiera la llamé, tenía angustia, le había fallado, y eso que habíamos estado separados tanto tiempo y no le había sido infiel. ¡Mierda! ¡Qué idiota! Todo por orgullo, tenía que haber hablado más tranquilo con ella. No haberla dejado ir. Después de todo me había querido defender, aunque no fuera la forma correcta. Sentí que me moría, sentí que me desvanecía poco a poco pensando que nunca me lo perdonaría. La conocía.
( Perspectiva de Leslian )
Me desperté por unos rayos de sol en mi cara que molestaban. Me miré, aún tenía el vestido. ¿Y Robert? Rob no estaba. Pero eran las siete de la mañana. ¿Dónde estaba? No podía creer, Robert había pasado la noche en otra cama. Sentí que mi estómago se contraía, sentí miedo, supe que no podía perdonarlo si me había sido infiel. Y pensé en Katty. Sentí que moría...
Vivir muriendo
Al dia siguiente fuímos a elegir nuestra casa, nos quedamos con una muy bonita, muy espaciosa. Robert necesitaba un ambiente para grabar y ensayar con los amigos la posible banda que quería tanto. Arriba estaba nuestra habitación... Lejos de todo oído humano... Nos mudamos ese fin de semana y está demás decir que estrenamos cada rincón de esa casa. Una de esas noches de pasión, en la que habíamos hecho el amor y mirábamos un programa en la Tv, surgió el tema de la fiesta que tenía Rob. Sería mañana a la noche. Era una cena con actores. Insistió en que debía acompañarlo. No era que yo no me gustaba mostrarme con él, todo lo contrario era un orgullo. Pero cena, actores, Londres, significaba cruzarme con los Harry Potter. Y eso si no era de mi agrado. Finalmente accedí. Si lo sé, él tenía un gran poder de convicción, o yo estaba tan enamorada que imposible negarme a algo. Quizás ambas cosas... Fuímos esa tarde a elegir el vestido y demás atuendo. Me compré un vestido marfil de seda, largo, que dejaba mis hombros descubiertos.
Robert no había aprobado totalmente, pero lo consintió. Si fuera por él hubiese ido de hábito de monja. Por otra parte sabía que no me iba a separar de él y que cuidaría cada mirada sobre mi. Robert se vestiría con traje gris humo, corbata negra, y camisa blanca a rayas. Ufff me iba a matar esa noche...
A las nueve de la noche, bajamos del auto con Charles, asi se llamaba su guardaespalda. Nos habíamos caído bien sobre todo desde ese día del aeropuerto y lo principal es que apreciaba mucho a Rob. Atestaba de gente, muchísimas fans, muchísimos paparazzi. Después de saludar, Robert me guió hasta el salón. Nos sentamos en la mesa compartida con seis amigos. Entre ellos, amigos de toda la vida, actores que ya me había presentado Lizzi. Su guardaespalda daba vueltas por el hermoso jardín. Fue divertido compartir con todos ellos, sobre todo fue maravilloso contemplar la sonrisa de Robert por encontrarse con gente querida. Cuando terminamos de cenar y brindar ya era madrugada, la verdad que se había pasado el tiempo muy rápido. - ¿Quieres irte Les? - No.- Le respondí. -Les... ¿Quiéres ir al jardín?- Me preguntó en el oído muy seductor. -Me encantaría.- Una música suave se escuchaba de fondo, era una buena oportunidad para bailar con mi amor.
Cuando llegamos había varias parejas bailando lento. Me tomó de la cintura y me atrajó hasta él. Lo rodeé por el cuello y sus labios buscaron los míos. Pero cuando ya esa noche iba a ser perfecta...
-¡Rob! Gritaron unas voces. Me dí vuelta junto con él y Dios... ¡¡Allí estaban los benditos Harry Potter!!- Hola- Dijo Robert mientras se acercaban. Su guardaespalda se apartó dos metros para dejarnos hablar. - ¿Que es de tu vida Rob? Preguntó Tom, el malo de los magos. Parecía tan atento y símpático. Que curioso en la vida real los malos parecían los más buenos. Recordé a Rachel y lo que me dijo, quien sería el maldito que había insultado a Rob... El protagonista de Harry me miró y palmeandoló le dijo. - Buen gusto, linda chica.- Rob sonrió. - Si estamos muy enamorados.- Lo miré y sonreí. De pronto el chico pelirojo, el personaje amigo de Harry, lo miró sonriendo y le dijo con sorna. -Robert tu debes tener un problema con las mujeres que salen contigo, porque no sabes si es por fama o por tu cara de lindo.- Y buuuuenooo para que me provoca ¿No? Y le contesté. -Si en realidad Robert siempre tendrá esa duda si están con él por fama o por belleza, de eso tú si que no tienes duda será siempre por la fama.- ¡Porque mira que era feo el condenado! Robert apretó mi mano fuerte para que me callara. Me miró con desdén, aún sonriendo. ¡Evidentemente si la envidia fuera flor, los Potter serían un jardín! Me tranquilicé, sabía que a Robert le estaba molestando esta situación, pero no entendía porque no se daba vuelta y los dejaba plantados. El no los necesitaba. ¿Podría ser que a esta altura Rob pensara que eran mejores actores que él?Continuaron hablando sobre la premier de los Potter y como había sido de grandiosa. Todo era halago para ellos mismos. ¡Qué sobervios! El tonto saltó nuevamente. -Faltabas tú Robert con tus cordones de los tenis desatados.- Robert no contestó. El guardaespalda dirigió su mirada a mi, era increíble que ya me conociera. Mi angustia recorrió cada rincón de mi cuerpo. Lo estaba ofendiendo. ¿Porqué se creía con derecho a burlarse de como vestía Rob? Y le contesté... y si... era mi hombre, y yo era bien hembra para defenderlo. - Dime... Ehmm, ¿Tu nombre no te ubico?- ¿No me ubicas? Soy el mejor amigo de Harry, en el film.- Me quedé pensativa, y le respondí. - Mmm no, ehmm no vi Harry Potter... pero... alguna pelicula que hayas hecho luego, o... ¿Solo actuaste ahí? .- Quedó mudo. -Lo siento creí que tenías la suerte de Robert y te llovían propuestas.- Basta Leslian- Murnuró Rob, y agregó. -Nosotros nos vamos, que disfruten de la cena.- No Robert nosotros también.- Respondió el protagonista de Harry. -Mamaña debemos madrugar todos, hay compromisos.- Okey, que tengan suerte.- Estrechó la mano de cada uno y yo saludé con mi mano abriendo y cerrándola en señal de adiós. Nunca en mi vida fui taaan falsa para saludar.
Rob me llevaba arrastrando, estaba enojado conmigo. Casi llegando al auto recorrimos el jardín, había hermosas rosas, cercadas por alambre de púa. -¿Que hermosas Rob, pero porque el alambre?- Le pregunté. -Siempre puede haber un loco o desubicado que quiera destrozarlas. - Si tienes razón.- En eso una voz gritó. - ¡Robert!- Nos dimos vuelta, y si la noche no era completa sin la bruja de las brujas. Katty... Se acercó corriendo, mientras yo repetía en mis pensamientos « Ojala te caigas, ojala te caigas. » Pero no, yo de magia nada, así que llegó sana y salva hasta nosotros. - ¿Robbie, te ibas sin saludarme?- « Es por tu salud. » Pensé. Como si yo no existiera se acercó, lo abrazó, dándome la espalda a Charles y a mi. -Estás hermoso.- Le dijo sonriendo. Me miró de costado, como diciendo... « Jaja me lo he tirado antes que tu. » Entonces... la miré como diciendo... « Jaja y yo me lo estoy tirando ahora. » Siguió dando la espalda y me crucé de brazos. Robert estaba bastante incómodo, pero yo no era la culpable, no había comenzado esta guerra. Sus dedos fueron al rostro de Robert y acomodó un mechón de su cabello que caía en su frente. Comenzaba a estar furiosa con ganas de matarla.
De pronto observé la cola de su hermoso vestido arrastrando el piso. Miré a Charles y abrió los ojos, movió uno de sus dedos como diciendo noooooo, no lo hagas. Me agaché despacio y enganché la punta de la tela con el cerco de púas. Me levanté suavemente otra vez. - Rob, no me siento bien. ¿Nos vamos?- Si- Dijo Robert. - Bueno que te vaya bien querida...-Le dije con burla. Furiosa se dió vuelta para saludar a Rob y luego quizo marcharse rápido, pero el enganché de su vestido se lo impidió. Un sonido seco a rasgado acompañó el movimiento brusco. La cola del vestido quedó dividida en dos.
-Nooooo mi vestido es carísimo. - ¡Dios nena que horror! Le dije con espanto, y continué. - Rob déjale para un taxi esta chica no puede irse así...- Salió corriendo agarrando su vestido. Rob me miró enojado. - ¿Tu tienes que ver en esto?- No, como crees...- Se dirigió a Charles. -¿Sabes algo de ésto?- No he visto nada raro Robert.- Nos dirigimos al auto. No sin sentir los rezongos de Robert, que por supuesto no había creído nada de lo que dijimos. - ¡No quiero que te metas en mi vida!- Gritó. -¡Yo no he tenido problema con nadie del espectáculo!- Te defendí.- Protesté. -¡Pues no me defiendas!- Es que son envidiosos y falsos. -Leslian los actores en cierta manera somos falsos. ¿O que crees? ¿Qué decimos te odio y lo sentimos? ¿Decimos te amo y lo sentimos? De eso vivimos, de mentir. Habrá personas que lo toman como su forma de vida. Nos acostumbramos.- Me detuve antes de entrar al auto. -Entonces, cuantas veces me dijiste te amo sin sentirlo.- ¡Basta Leslian, no quiero pelear!- ¡Tu empezaste! -¡Pues tu termina!- Mira Robert no tengo quince años, no me vas a mandar ni a gritar, me voy sola en un taxi, si quieres quédate.- Leslian entra al auto.- No- Muy bien. Charles, acompaña a la señora hasta el hotel, yo me quedo.- Abrí mi boca lo más grande posible, y como tenía orgullo no le pedí que quería quedarme con él, ni tampoco que no me gustaba nada la idea de que se quedara solo. Me metí en el auto dando un portazo.
Llegué a la habitación, y me tiré en la cama vestida, tenía mucho sueño, estaba agotada, las riñas con Robert me dejaban estenuada. Me quedé dormida, en un breve tiempo.
( Perspectiva de Robert )
Me dirigí al salón buscando a mis amigos de la infacia, trataría de que se me fuera la rabia. Leslian no podía meterse en mis relaciones con otros actores yo sabía que no convenía, me provocaban a propósito y eso ella aún no lo entendía. Me quedé pensando en la frase que la disgustó. Si, era verdad que mentía actuando, y que era fácil hacerlo si así lo quería en mi vida privada... pero no a ella, a ella nunca le había mentido. Ni siquiera la primera vez que le dije que estaba enamorado de ella.
-¡Robert, tesoro! ¿Cómo estás?- Me dí vuelta hacia esa voz. Era Lucy, co estrella mía hace cuatro años en un cortometraje. -Lucy, que sorpresa. -¿Solito?- Si, mi mujer se sintió mal y se retiró. -¡Qué alegría verte! ¿Tomamos una copa?- Bueno yo...estaba buscando a Sam y a Eddie pero si, acepto.- Nos fuímos a una mesa y pidió un champagne. - No voy a tomar mucho Lucy, ya hice varias mezclas.- Okey solo un poco.- Llené su copa como buen caballero y luego la mía. -Cuéntame. ¡Qué éxito Crepúsculo, te felicito! Además, por el resto de las películas.- Gracias. ¿Tu que has hecho? Lamento no saber pero he estado ausente mucho tiempo.- No te preocupes, te puedo contar, tengo mucho tiempo disponible y... he venido sola.- Pues cuéntame entonces.
Así transcurrió una hora, la charla fue muy amena, salvo por un par de situaciones comprometedoras de parte de Lucy que no dejaba de mirar mis labios a cada momento que le hablaba. Cuando quise despedirme, las varias copas hicieron efecto. Intenté levantarme con un movimiento y el salón giró alrededor mío. Comencé a sentirme mal y mareado. -¿Cariño estás bien?- No, yo... me voy a pedir un taxi.- No Robert, de ninguna manera tengo el coche aquí. Además estás hermoso, como crees que te dejaría solo.- Me sonreí y acepté, la verdad que no estaba en condiciones de pedir ni un taxi, ni un canapé de atún.
Subí al auto no se como. Escuché que lo encendía. Y arrancó. Me daban vueltas todo, calles semáforos etc. Hasta que estacionó -Baja cariño.- Miré por la ventanilla del coche. -No, pero esta no es mi casa...- No Robert, es la mía pero tómate un cafe, por amor de Dios no puedes llegar así. -No... yo... tendría que irme...- Vamos Robert un par de minutos más. Te hará bien un café negro.-
Recuerdo vagamente estar sentado en el sillón de Lucy, y también de unos labios carnosos que besaban mi cuello y atrás de la oreja. Luego sus susurros cerca de mi boca, y el beso... Entreabrí los labios y empujó su lengua besándome apasionadamente, me puse muy duro, y...no recordé nada más.
Me desperté por el ruido de la calle, estaba en el sillón cama completamente desnudo. Me sobresalté cuando ella salió del baño. - Buen día. - Buen... día... yo no debí quedarme.- Me dolía la cabeza muchísimo, pero me levanté y me vestí tomando mi ropa del suelo. -Vamos Rob no es para tanto desayuna conmigo y luego le inventas algo a tu mujer. - No, yo te agradezco, debe estar preocupada yo... ¡Dios! No debí...- Sentí que aunque estaba vivo y despierto me iba muriendo de a poco. A Leslian no podía mentirle, lo sabía, y como decirle que había pasado la noche en brazos de otra mujer. Tomé el taxi. Ni siquiera la llamé, tenía angustia, le había fallado, y eso que habíamos estado separados tanto tiempo y no le había sido infiel. ¡Mierda! ¡Qué idiota! Todo por orgullo, tenía que haber hablado más tranquilo con ella. No haberla dejado ir. Después de todo me había querido defender, aunque no fuera la forma correcta. Sentí que me moría, sentí que me desvanecía poco a poco pensando que nunca me lo perdonaría. La conocía.
( Perspectiva de Leslian )
Me desperté por unos rayos de sol en mi cara que molestaban. Me miré, aún tenía el vestido. ¿Y Robert? Rob no estaba. Pero eran las siete de la mañana. ¿Dónde estaba? No podía creer, Robert había pasado la noche en otra cama. Sentí que mi estómago se contraía, sentí miedo, supe que no podía perdonarlo si me había sido infiel. Y pensé en Katty. Sentí que moría...
Mil disculpas.
¡¡Hola a todos!! Disculpen la demora, no he actualizado porque no he tenido internet en muchos días. Prometo que hoy mismo subiré el otro capítulo. Un beso grande. Lou
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